Para el maestro Bartolomé la pedagogía no es solo cosa de libros, tampoco algo solamente de las aulas de clases, este maestro rural nos muestra que vive de una manera más sensible la docencia. Ser maestro implica enfrentarse a un medio con diversas dificultades, y no obstante en el recuerdo se vive como acogedor y gratificante el sembrar la semilla de la enseñanza. Esta historia alienta para seguir luchando por una educación humanista donde se impulse la alegría y la libertad.

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